El bordado es una tradición palmera procedente de la cultura portuguesa y que alcanzó su mayor desarrollo en el siglo XVIII.
La elaboración arranca con la estampación del dibujo al añil sobre la tela («cisnado»). A continuación se procede al bordado a mano de la pieza sujeta a un cojín, entrando en juego la combinación de colores o de tipos de punto. Entre estos últimos destacan el realce, indefinido y Richielieu.
Una vez acabado el bordado de la tela, la pieza se lava, se recorta y se plancha. Algunas piezas llevan flecos de macramé.
Las piezas elaboradas son principalmente cuadros, caminos de mesa, toallas, cojnes, sacos de pan, etc., del que puede verse una muestra a continuación.





